Si hablamos de salud seguramente no nos referimos a las ricas comidas navideñas, altas en azucares y grasas, aunque un buen consejo para hacerles frente es probar sin limitarse, eso quiere decir, un pedacito de todo y no atragantarse con todo.

Pero estamos hablando de algo más abstracto y a la vez muy concreto, que nos sana más allá del cuerpo, se trata del espíritu navideño, aquel de profundo significado que no tiene nada que ver con creer o menos.

navidad familia

El espíritu de la navidad se encuentra en el Compartir, en el tiempo que dedicamos a personas queridas, en la premura que nos tomamos por encontrar un regalo agradable, en nuestra felicidad al ver la felicidad de otros cuando reciben nuestros regalos.

Es un tiempo de reflexión, en el que cómo individuos y familia vemos el recorrido de un año más, vemos los buenos momentos y los recordamos con pomposa alegría, vemos los malos momentos y nos sentimos fuertes por haberlos superado o nos damos fuerza porque sabemos que los superaremos.

La Navidad nos une, nos impulsa a un ciclo de dar y recibir, nos da la posibilidad de dar amor en cualquier forma este se manifieste ya sea material, ya sea un beso y una caricia, un abrazo o una piedra pintada. La clave es dar amor y en este caso es mejor atragantarse que limitarse.

dar regalo

Es difícil no contagiarse del espíritu navideño pero también es difícil no agobiarse por el afán que la cultura ha puesto alrededor de esta festividad. Aun así en los momentos en que estés estresado/a, correteado/a y ansioso/a porque el tiempo no te alcanza y el consumismo navideño está a flor de piel, recuerda…

navidad compartir

Recuerda que lo importante es compartir y sobretodo dar nuestro amor desinteresado a los demás, deja así que el poder sanador de esta práctica invada tu ser y disfruta de una Navidad poderosamente saludable para ti y tu familia.

 

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